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¿
Cómo negocian los países? ¿Y quién gobierna
el comercio mundial?
Si alguna vez te has planteado
estas dudas, puedes haber oído hablar
de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La OMC es
la única
organización global que se ocupa de las reglas del comercio entre
países. En ella 150 países se reúnen y discuten para
conseguir el acuerdo mundial que más les favorece. Lo bueno de este
sistema es que permite a los países pobres unirse y proteger sus
intereses comunes.
La última ronda de negociaciones llegó a una parada complicada
en julio de 2006 porque Europa y Estados Unidos no se pusieron
de acuerdo en varios temas, y los países en desarrollo se mantuvieron
unidos para reclamar un acuerdo más justo. Se dice que las negociaciones
volverán a empezar este verano, pero mientras tanto en el mundo
se ha producido un enorme crecimiento del número de acuerdos regionales
comerciales.

Cada uno de los países y regiones más ricos, especialmente
Estados Unidos y Europa, presionan para lograr su propia negociación
comercial con los países pobres, y esto amenaza con profundizar
la pobreza. Hay tantas negociaciones comerciales en marcha que están
creando un laberinto de convenios entremezclados y que aumenta
los costes del comercio porque cada uno tiene sus propias reglas.
La imagen del comercio mundial se parece más
a una fuente de espaguetis que a un sistema organizado.
Están tratando de convencer a los países pobres de que estos
acuerdos comerciales mejorarán las vidas de sus pueblos. Pero los
tratados regionales están llenos de reglas trucadas que favorecen
los intereses de los países ricos y las grandes empresas.
Muchos acuerdos region ales ya firmados han destrozado las vidas de
personas pobres. Sus testimonios son sobrecogedores.
Los acuerdos regionales dividen a los países en desarrollo
y minan la fuerza que tienen en la OMC. Oxfam cree que es tiempo
de que cambie la marea y de que los países pobres resistan las presiones
de los ricos y se nieguen a firmar malos acuerdos. Recientemente
Oxfam ha lanzado un informe que refleja nuestra preocupación. Lo
presentaremos a los gobiernos para tratar de influir en cómo negocian
con los países
más pobres. El comercio es esencial para que las personas
pobres puedan, con su trabajo, salir de la pobreza, y necesitamos
estar seguros de que las reglas funcionan a su favor, no al
de grandes empresas y países
que ya son suficientemente ricos.
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