
25 millones de famílias productoras de café
viven en una situación crítica. El precio al que venden su café es tan bajo
que no alcanza ni a cubrir los costes de producción.
En septiembre de 2002, Oxfam Internacional dió la voz de alarma sobre la situación en la que viven 25
millones de famílias
productoras de café. El precio que reciben por él no alcanza a cubrir los costes
de producción, lo que obliga a muchas de éstas famílias a cultivar productos
ilegales.
Después de dos años, la campaña Comercio
con justicia ha presentado informes y ha ofrecido propuestas para resolver
la situación
de los productores de café. La vida de millones de personas
está en juego,
pero son la industria del café, los países productores, los
países consumidores
y los organismos internacionales quienes deben encontrar definitivamente una
solución. Es necesario un precio del café justo y estable, pues la volatilidad
de los precios del café es tan perjudicial como un bajo precio que no cubre
los costes de producción.
Al mismo tiempo, las grandes empresas transnacionales
tostadoras que compran el café, Kraft, Nestlé, Sara
Lee y Procter & Gamble deben garantizar
un precio digno a los productores.
Balance
Durante los primeros seis meses de la campaña
Comercio con justicia se realizaron movimientos en los foros internacionales
de café y las organizaciones de pequeños productores empezaron a trabajar
juntas para mostrar al mundo la grave situación en la que se encuentran.
Personas conocidas a nivel mundial se sumaron
a la campaña de Oxfam Internacional. Un ejemplo fue el atleta etíope Haile Gebreselassie, que dió su apoyo a la iniciativa Haz
oír tu voz. El atleta dijo
que "si el precio del café continua cayendo, no habrá nada más que
miseria para nosotros. Sé que las grandes compañías ganan mucho dinero, pero
ese dinero
debería ayudar a los pequeños productores". La campaña
Comercio con justicia ha recogido más de 250.000 firmas (en junio de 2004)
pidiendo a las grandes compañías de café que atajen
la crisis y que las reglas
del comercio internacional sean justas para los países en desarrollo.
Por su parte, algunas de las grandes tostadoras
de café han dado unos primeros
pasos para solucionar la crisis. Y aunque todavía
queda mucho por hacer, se han puesto en marcha iniciativas internacionales.
Desde finales de 2004, Estados Unidos vuelve
a formar parte de la
Organización Internacional del Café (ICO),
lo que representa un paso importante hacia una cooperación internacional para
hacer frente a
la crisis global en la que se encuentran millones de productores
de café de países pobres. Como uno de los países importadores de café más importantes
del mundo, Estados Unidos tiene un papel decisivo en la ICO.
Y unos meses antes, en febrero de 2004, la
Comisión Europea publicó un Plan de Acción con el objetivo de ayudar a los
países en desarrollo que dependen de la exportación de productos básicos para
subsistir. El precio de estos productos ha caído de forma generalizada en los
últimos años. Aún así, el papel de la Unión
Europea, concretamente la Política
Agraria Común (PAC), hace imposible que los pequeños productores de café puedan
diversificar sus cultivos, ya que no pueden entrar en el mercado europeo.
Oxfam Internacional continua reclamando a la
UE, a la OMC y a los países desarrollados que establezcan unas reglas
comerciales justas para los países en desarrollo.
Si todavía no te has unido a la campaña Comercio
con justicia, ¡Haz oír tu voz ahora!