|
Patentes, ¿a qué precio?
La
campaña Patentes, ¿a qué precio? se lanzó en febrero de 2001 para llamar
la atención sobre una crisis sanitaria mundial en potencia.
Cada año millones de personas mueren prematuramente de enfermedades
infecciosas que tienen tratamiento porque no tienen dinero con que pagar
las medicinas que necesitan.
Las actuales normas sobre patentes farmacéuticas ponen
el precio de los nuevos medicamentos, más efectivos, fuera del
alcance de los enfermos pobres. La normativa de patentes permite que las
multinacionales farmacéuticas cobren precios elevados por sus medicamentos
e impide la venta de medicamentos genéricos, más baratos.
Oxfam se unió a Médicos sin Fronteras, Volunteer
Service Overseas (VSO) y otras organizaciones para denunciar la situación
y pedir la reducción del precio de los medicamentos básicos. La campaña
pedía la reforma de las normas internacionales sobre patentes, y retó
a GlaxoSmithKlein (GSK) a tomar la iniciativa dentro de la industria farmacéutica
para promocionar el acceso de los más pobres a los medicamentos.
Junto con otras 38 multinacionales, GSK había interpuesto una
demanda contra una ley sudafricana que permitía fabricar y adquirir genéricos
contra el Sida. Al cabo de sólo dos meses del lanzamiento de la campaña, y
después de un alud de protestas a nivel internacional, las compañías farmacéuticas retiraron
la querella. Una gran victoria conseguida gracias a la movilización de
miles de personas de todo el mundo.
Meses
más tarde, en noviembre de 2001, las 32.000 firmas de 163 países
recogidas por la campaña Patentes, ¿a qué precio?, que pedían a la Organización
Mundial del Comercio (OMC) un cambio en la normativa de patentes, fueron
entregadas en la Conferencia Ministerial de la OMC en Doha al director
general de dicha organización, Mike Moore. En la Conferencia se reconoció
el derecho de los países a legislar en beneficio de la salud pública por
encima incluso de las patentes.
La campaña Patentes, ¿a qué precio? prueba que las empresas
y los políticos escuchan cuando el suficiente número de personas expresa
sus preocupaciones. Todas aquellas personas que dedicaron parte de su
tiempo a firmar la acción contribuyeron a conseguir que la OMC cambiara
la normativa de patentes.
La presión ciudadana funciona. Si cambiamos las reglas de
manera que el comercio internacional no perjudique a las personas pobres,
millones de personas podrán salir del círculo de la pobreza.
|